“Tengo déficit de atención”, lo tengo que admitir

“Me cuesta recordar la última vez que estuve 30’ concentrado en algo de importancia sin interrumpir mi atención plena y como decíamos en la época estudiantil, sin levantar la cabeza del papel”

Esta es nuestra nueva forma de trabajar con concentración y atención plena, interrumpiendo cada pocos minutos y retomando la tarea inicial constantemente.

La realidad es que este modelo de atención plena en multitarea constante conlleva muchos problemas que en ocasiones nos olvidamos, como son:

1/ Cualquier asunto nos va a costar de realizar entre el doble o el triple de tiempo.

2/ Cada vez que interrumpimos y volvemos a la tarea supone una pérdida de tiempo que al final del día suma muchos minutos, incluso horas.

3/ Nuestra mejor versión, es decir, aquella que gracias a estar concentrados nos lleva a lograr nuestro máximo rendimiento ( el denominado estado de FLOW) , suele necesitar 20’ de atención plena seguida, algo que nunca alcanzamos.

Algo subyace a todo esto. Los problemas o retos a los que nos enfrentamos pueden ser más o menos complejos, pero lo que los hace realmente difíciles es cómo los vamos abordando, a través de demasiadas interrupciones que generan una falsa apariencia de dedicación de tiempo que no es real. Por lo tanto, la clave no es un problema de complejidad sino del poco tiempo real que le dedicamos. No es que no seamos capaces de elaborar buenas estrategias, es que no le dedicamos el suficiente tiempo con la suficiente frecuencia y calida de atención en ello. Por ello, trabajar con atención plena y sin interrupción en períodos de tiempo, se ha convertido en una competencia diferencial a nivel profesional.

Nos quejamos de que nuestros hijos estudian con el móvil delante sin parar de consultarlo. Reflexionemos sobre a quién han podido ver ese mal hábito. 

Recuperemos de manera progresiva nuestra capacidad de trabajar los temas relevantes en periodos de tiempo sin distracción ni interrupción alguna. No sólo nos sorprenderemos de lo mucho que avanzamos sino también de lo mucho que disfrutamos.

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