Nos sobran distracciones…

Leía recientemente una investigación (Journal of the Association for Consumer Research) sobre el efecto negativo que tiene sobre nuestras capacidades la mera presencia del teléfono móvil incluso en personas con un alto nivel de concentración. En este estudio, se comparaban dos grupos: un primer grupo que tenía el teléfono móvil alejado y un segundo grupo que lo tenía a la vista.

La comparación de los resultados sobre la mayor capacidad cognitiva del grupo sin móvil es fácilmente imaginable. Pero lo más sorprendente es que el grupo con el móvil a la vista, lo tenía boca abajo y sin notificaciones, algo que en muchos casos pensamos que es la solución y esta investigación ha demostrado que es insuficiente. Además, si existe interacción con el teléfono, no es necesaria ninguna investigación para reconocer que nuestras capacidades se ven exponencialmente mermadas.

Si a esto le añadimos una estadística reciente que muestra que España está entre los cinco países del mundo con mayor uso del teléfono móvil, podemos concluir que el tema de la tecnología en este país requiere de una profunda reflexión y toma de decisiones. Quizá por ello, han tenido tan buena acogida varias campañas publicitarias recientes que evidenciaban que hemos perdido el contacto con los más cercanos por acercarnos a ese mundo lejano o desconocido al que la tecnología nos da acceso.

En definitiva, el tiempo pasa y nosotros seguimos dedicando excesivo tiempo a nuestros teléfonos móviles y todo lo que ello conlleva (navegar por internet sin rumbo, leer memes de grupos de WhatsApp sin control, contestar mails de manera compulsiva). Esto supone un perjuicio para dedicarnos, con más tiempo y de modo presencial, a lo más importante a nivel profesional y también a los que más apreciamos a nivel personal.

En mi caso, tengo una posición privilegiada de observación por mi contacto diario en proyectos de mejora de la productividad directiva y profesional, por ello estas estadísticas no me sorprenden para nada. También es cierto que una gran mayoría de profesionales ha hecho un ejercicio de introspección y se reconoce como culpable. De esta forma, algunos ya no se atreven a decir eso de “no tengo tiempo”, porque poco a poco somos más conscientes de que lo tenemos, pero lo perdemos con mucha facilidad. Empiezo a ver a muchas personas cercanas con buenas intenciones, el problema es que pasar de las intenciones a las acciones y de las acciones al hábito de que dominemos la tecnología, no es tan sencillo como podemos creer.

Así que propongo que nos paremos a pensar sobre cuál podría ser el objetivo más necesario para la gran mayoría de los profesionales, tal vez dominar a la tecnología frente a que ella domine nuestras vidas.

Se trata como bien señala Carl Newport, de implantar una filosofía personal de reflexión continua sobre qué tecnología y qué comportamientos alrededor de ella son los que más valor aportan a nuestras vidas, es decir, un control de su influencia sobre nosotros puede mejorar mucho nuestras vidas.

Un ejemplo comparable sería por el que algunas personas han pasado en relación a la televisión dejando de acostarse a las tantas por ver compulsivamente series o programas que garantizaban distracción y placer inmediato por sufrimiento al día siguiente por falta de descanso. Tomando medidas como evitar tener la televisión en la habitación. Ahora nos tocará hacer lo mismo con toda esa tecnología digital que al cabo del día suma muchas horas de distracción y multitarea continua.

Deberemos ser intencionados sobre cuántas horas al día dedicamos y que malos hábitos nos provoca para plantear un plan corrector que nos permita dominarla. De la misma forma que cuando decidimos comer de manera sana o dejar de beber alcohol, para lo cual debemos reflexionar y poner límites para lograrlo.

Nos atrevemos a proponeros un plan de acción sencillo, pero con mucho efecto:

1/ Obsérvate durante una semana y registra todos tus comportamientos relacionados con la tecnología que obedecen a compulsividad y falta de sistemática y rompen tu rutina de concentración o trabajo de calidad. Desde el mirar el mail excesivas veces al día hasta la consulta continua de WhatsApp personales.

Ejemplo: veo en exceso WhatsApp de grupos personales lo cual me quita excesiva concentración durante el día; o contesto mails en reuniones lo cual me deja en mal lugar como profesional además de que afecta a mi atención en las mismas.

2/ Dedica otra semana a buscar posibles soluciones. No esperes que estas soluciones sean rápidas y sencillas, pero con total seguridad será un tiempo muy bien invertido.

3/ Ponlo en común con algún compañero/amigo y proponeros ideas y compromisos de mejora.

4/ Revisa mensualmente cómo vas mejorando.

Por último, debemos poner sobre la mesa la problemática de las nuevas generaciones y el uso de la tecnología que tanto nos preocupa en nuestros equipos más juniors y también en nuestros propios hijos.

Creo que ya va siendo hora de poner el foco sobre nosotros y liderar desde el ejemplo pues no podemos exigir algo en lo que nosotros tenemos mucho que mejorar. Para concluir, me atrevo a decir que la mejor decisión que puedes tomar en los próximos meses es lograr separarte del móvil en determinados momentos del día, llegando incluso a olvidar donde lo has dejado, así darás ejemplo y serás objeto de respeto a nivel profesional.

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